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jueves, 7 de mayo de 2015

¿Qué hacer cuando la apatía aparece en el trabajo?

En el entorno laboral actual es muy fácil que, por diferentes causas, se instale una sensación de apatía especialmente fuerte. No hablamos de la monotonía o la rutina que pueden haber sido las principales causas en momentos anteriores, sino de la presión actual a la que se sienten sometidos los empleados.

Esta presión, en ocasiones desmesurada, hace que los trabajadores lleguen a su punto máximo y dejen de sentir motivación o compromiso, dado que sus necesidades personales se ven superadas por las necesidades de la empresa. 



¿Cuáles han sido las causas de esta apatía? La crisis es la principal causa que derivado en una serie de acciones dentro de las organizaciones que han propiciado este estado:
  • Reestructuraciones frecuentes en la organización
  • Reducciones de personal y reasignación de tareas para llevar a cabo el mismo volumen de trabajo pero con  menos personas
  • Aumento de las horas necesarias para realizar las tareas, lo cual lleva a un horario laboral llenos de horas extras, sin remunerar, y constantes en el tiempo.
  • Miedo a nuevos cambios o pérdida del puesto de trabajo
  • Establecimiento de objetivos inalcanzables que hacen que muchos empleados acaben por no cobrar nunca sus incentivos (recordemos que muchos puestos de trabajo tienen un componente muy alto de porcentaje sobre resultados en su salario mensual)
Siempre se habla de las personas desempleadas, pero, en estos momentos, es también importante hablar del estado en el que se encuentran muchas personas que siguen trabajando, pero bajo condiciones de presión extremas. Todo ello deriva, inevitablemente, en una apatía y una desmotivación aguda dentro de las organizaciones. Pasamos de gente apasionada por su trabajo a gente agobiada y que se toman el día a día como una tortura que deben sorportar.


En este ambiente, ¿cómo podemos actuar para reestablecer la sintonía del equipo y recuperar el compromiso de la gente?  La gestión de las personas es fundamental y debe ser encaminada de nuevo a conseguir un ambiente laboral estable y sin tensiones. ¿Cómo?

  1. Grandes dosis de Inteligencia Emocional y Empatía: Si no somos capaces de entender a las personas que nos rodean y a las que gestionamos, nunca podremos conectar con ellos. Puede, que en un pasado, hubiéramos tenido su compromiso, pero lo hemos perdido. Hay que ponerse las pilas y dirigir nuestros esfuerzos a ayudarlos y comprender sus estados anímicos. La crisis está durando mucho y el sobreesfuerzo realizado es impagable (de hecho no se está pagando por ello)
  2. Compensar los esfuerzos pasados, presentes y futuros: Pedir más de lo que pueden dar es algo que no puede durar en el tiempo porque podemos destrozar a nuestros mejores recursos humanos. Somos humanos y todos tenemos un límite, y rebasarlo sin compensación de ningún tipo es inhumano. Saber reconocer el esfuerzo y compensarlo es una manera de que el empleado se sienta valorado y que su situación es tenida en cuenta. Y, por cierto, el dinero no es la única manera de compensar, también existen compensaciones como días libres que pueden ofrecer un parón necesario para reponer fuerzas y desconectar.
  3. Establecer Objetivos Factibles o promover escalas de objetivos con incentivos parciales: Si la gente ve que puede alcanzar sus metas, trabajarán para ello. Pero si los objetivos siempre son lejanos a sus posibilidades, llegará un momento que no realizarán esfuerzo alguno ya que la frustación y la impotencia serán demasiado grandes como para intentarlo. Hay que ponerse en el lugar de las personas y saber, además de la situación actual de mercado, que los límites físicos y psíquicos a los que podemos llevar al personal existen  y no deben ser tomados a la ligera. Sin ellos no avanzará la empresa, es así de simple. 
  4. Motivar y promover la cohesión del equipo: Si no se recupera el compromiso, es casi imposible que la situación se sostenga. El presente y el futuro de cualquier empresa radica en que la gente crea en los valores y su aportación al equipo, sin ellos, no existe motivación ninguna. 
¿Fácil? No lo creo. ¿Imposible? Ni mucho menos. Sólo hay que ponerse a ello e intentar que el ambiente laboral vuelva a ser estable y lo más tranquilo posible. 

Para profundizar más sobre la apatía, os dejo un link a un artículo sobre el Círculo de la Apatía.

Fotos: Instagram