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martes, 12 de mayo de 2015

Descubriendo a Walt Disney

El imperio de Walt Disney se dice que empezó con un ratón, pero si indagamos un poco más, veremos que todo se inició en la mente de uno de los mayores genios empresariales del siglo XX.


Walt Disney comenzó su carrera como creador de anuncios para periódicos, revistas y cines (donde se inició en técnicas de animación) siendo su gran meta la de sacar a su familia adelante. El gran sueño americano no se había planeado todavía. Pero su ambición y su visión de futuro le guiaron hasta Los Angeles, donde se estaba gestando la nueva industria del cine y donde él quería verse inmerso.

Su primera aproximación no fue exitosa, como la de muchos emprendedores, ya que su intención era participar en el cine real, pero decidió centrarse en aquello que conocía y que sabía que podía hacer bien: la animación. Y no lo iba a hacer como el resto, no iba a ser uno más, así que se rodeó de personas de confianza y con talento para empezar desde cero: su hermano Roy que llevaría el área financiera y el animador Ubbe Iwwerks.

Antes de la gran depresión del año 29, Disney ya había lanzado a la que sería la estrella de su imperio: Mickey Mouse. Algunos lo tacharon de plagio de su anterior trabajo, del que ya no tenía la licencia, cambiando las orejas largas de un conejo por las redondas de un ratón, pero pronto se disiparon las dudas y quedó claro que ese pequeño dibujo iba a ser algo especial. De hecho en 1935, la Sociedad de Naciones designó a Mickey Mouse como "Símbolo Internacional de Buena Voluntad".

Fue durante la gran depresión cuando Walt Disney dió un paso al frente e invirtió en su gran sueño. Dado que él provenía de una familia con pocos recursos y con unos valores tradicionales muy arraigados, quiso crear una empresa paternalista, llena de armonía y talento. Hizo un anuncio convocando a todos aquellos que quisieran formarse como artistas dentro de la industria y les ofrecía además del empleo una carrera profesional dentro de su compañía. 


Siempre miraba hacia el futuro, por lo que cuando los cines dejaron de emitir cortos de animación antes de las películas, se dió cuenta de que los largometrajes y la televisión eran el futuro, empezando así el imperio multimedia actual.

Además, quería traspasar la gran pantalla y crear una experiencia única bajo el amparo de sus personajes, por lo que ideó Disneyland como su primer parque temático.

Era una persona extremadamente perfeccionista, creativa y controladora, por lo que se involucraba en todos los proyectos de la empresa de manera personal, incluyendo la creación de Disneyland. Fue el pionero de lo que hoy llamamos Marketing Sensorial y Experiencia del Cliente, ya que diseñó el parque de tal manera que la gente podía verse inmerso dentro de la magia que recreaban sus películas. No sólo eso, se empeñaba en hacer un playtesting de todas las atracciones del parque para perfeccionar la experiencia del cliente hasta el más mínimo detalle. ¡Y eran los años 50!

¿Y si hablamos del merchandising que creó alrededor de la marca? ¿Quién hubiera pensado en esa época que se podía crear un negocio paralelo al cine con productos de consumo? ¡Todo un genio! En los años 60, Walt Disney ya era la empresa más importante del entretenimiento familiar a nivel mundial.

Hoy el imperio cuenta con varias divisiones (Media Networks, Parks & Resorts, Studio Entertainment, Consumer products e Interactive) que acumulan unos ingresos anuales de casi 49.000 millones de dólares. Siguen la filosofía de su creador y las pautas que marcó como guía para afrontar el futuro con unos activos que incluyen 18 parques temáticos, 39 hoteles, 8 estudios cinematográficos, 11 canales de televisión por cable y la ABC.
 


 ¿Cuáles fueron los cinco pilares para la creación y sostenibilidad de The Disney Company?

  1. Liderazgo: La figura de Disney estaba impregnada de un carisma y persuasión que favorecían el nacimiento de una empresa llena de empleados afines a su visión y comprometidos con la empresa. 
  2. Cultura empresarial: Establecer unos valores y una metodología de trabajo era fundamental. Los valores de Disney eran poder llegar a impregnar a sus personajes y sus creaciones de emociones reales que pudieran llegar al gran público. La empresa estaría destinada a ser la fábrica de sueños y experiencias de todas las familias del mundo.Para ello hizo gran hincapié en la formación de sus empleados en técnicas de animación, anatomía animal y humana y otras disciplinas, todo ello para crear lo que él llamó "Movimiento Emocional", siendo Bambi uno de los exponentes máximos de la época. Y, como no podía ser de otra manera, hoy en día se siguen sus planes y Disney Dreamers Academy es la cuna de los nuevos talentos de la factoría Disney donde ingresan para formarse y para seguir haciendo de la animación y el cine uno de los mejores entretenimientos del mundo.
  3. Servicio: La dedicación a asegurar que la experiencia del cliente con Disney fue una obsesión para su creador. El servicio que se proporcionaba debía estar en línea con las directrices de la imagen de Marca y con ser fieles a las expectativas de los clientes. El más mínimo detalle formaba parte de una estrategia más amplia, la de conquistar los corazones de todos aquellos que entraban en las instalaciones de Disney, ya fueran los parques o las tiendas.
  4. Marca: Su más preciado tesoro, además de Mickey Mouse, fue la de crear una marca sólida, con un posicionamiento específico y con unos ratios de brand awareness fuera de lo común.
  5. Innovación: Desde sus inicios, Disney invirtió en formar a sus empleados en las técnicas más innovadoras para después dejarles la libertad necesaria para desarrollar sus creaciones. Con el tiempo, la empresa pasó a ser la que innovaba y creaba nuevos avances en el sector. Con ese espíritu, hoy en día siguen siendo una fábrica de nuevas experiencias ya sea en el cine, en la animación, en los parques de atracciones, en juegos de ordenador o formatos de televisión.

Hoy en día, existe una filial de la empresa matriz llamada The Disney Institute que ayuda a empresas con problemas a redirigir sus negocios siguiendo la estrategia que Disney empleó en ¡los años 30!

La figura de Walt Disney no estuvo exenta de controversia a lo largo de su carrera: por ir en contra de los derechos a la huelga; como espía del FBI en la caza de brujas contra los comunistas e incluso, como demasiado controlador y consentido.

Pero esas facetas no pueden dejar de lado el hecho de que Walt Disney era una persona con una extraordinaria visión de negocio, creando una de las marcas más sólidas del mundo con una imagen reconocida y valorada por el público y por los inversores y con la capacidad de hacernos soñar dentro y fuera de los cines. Sus logros están al alcance de muy pocos y revisando su historia podemos aprender muchos detalles que nos ayudarán en nuestras carreras profesionales.






jueves, 7 de mayo de 2015

¿Qué hacer cuando la apatía aparece en el trabajo?

En el entorno laboral actual es muy fácil que, por diferentes causas, se instale una sensación de apatía especialmente fuerte. No hablamos de la monotonía o la rutina que pueden haber sido las principales causas en momentos anteriores, sino de la presión actual a la que se sienten sometidos los empleados.

Esta presión, en ocasiones desmesurada, hace que los trabajadores lleguen a su punto máximo y dejen de sentir motivación o compromiso, dado que sus necesidades personales se ven superadas por las necesidades de la empresa. 



¿Cuáles han sido las causas de esta apatía? La crisis es la principal causa que derivado en una serie de acciones dentro de las organizaciones que han propiciado este estado:
  • Reestructuraciones frecuentes en la organización
  • Reducciones de personal y reasignación de tareas para llevar a cabo el mismo volumen de trabajo pero con  menos personas
  • Aumento de las horas necesarias para realizar las tareas, lo cual lleva a un horario laboral llenos de horas extras, sin remunerar, y constantes en el tiempo.
  • Miedo a nuevos cambios o pérdida del puesto de trabajo
  • Establecimiento de objetivos inalcanzables que hacen que muchos empleados acaben por no cobrar nunca sus incentivos (recordemos que muchos puestos de trabajo tienen un componente muy alto de porcentaje sobre resultados en su salario mensual)
Siempre se habla de las personas desempleadas, pero, en estos momentos, es también importante hablar del estado en el que se encuentran muchas personas que siguen trabajando, pero bajo condiciones de presión extremas. Todo ello deriva, inevitablemente, en una apatía y una desmotivación aguda dentro de las organizaciones. Pasamos de gente apasionada por su trabajo a gente agobiada y que se toman el día a día como una tortura que deben sorportar.


En este ambiente, ¿cómo podemos actuar para reestablecer la sintonía del equipo y recuperar el compromiso de la gente?  La gestión de las personas es fundamental y debe ser encaminada de nuevo a conseguir un ambiente laboral estable y sin tensiones. ¿Cómo?

  1. Grandes dosis de Inteligencia Emocional y Empatía: Si no somos capaces de entender a las personas que nos rodean y a las que gestionamos, nunca podremos conectar con ellos. Puede, que en un pasado, hubiéramos tenido su compromiso, pero lo hemos perdido. Hay que ponerse las pilas y dirigir nuestros esfuerzos a ayudarlos y comprender sus estados anímicos. La crisis está durando mucho y el sobreesfuerzo realizado es impagable (de hecho no se está pagando por ello)
  2. Compensar los esfuerzos pasados, presentes y futuros: Pedir más de lo que pueden dar es algo que no puede durar en el tiempo porque podemos destrozar a nuestros mejores recursos humanos. Somos humanos y todos tenemos un límite, y rebasarlo sin compensación de ningún tipo es inhumano. Saber reconocer el esfuerzo y compensarlo es una manera de que el empleado se sienta valorado y que su situación es tenida en cuenta. Y, por cierto, el dinero no es la única manera de compensar, también existen compensaciones como días libres que pueden ofrecer un parón necesario para reponer fuerzas y desconectar.
  3. Establecer Objetivos Factibles o promover escalas de objetivos con incentivos parciales: Si la gente ve que puede alcanzar sus metas, trabajarán para ello. Pero si los objetivos siempre son lejanos a sus posibilidades, llegará un momento que no realizarán esfuerzo alguno ya que la frustación y la impotencia serán demasiado grandes como para intentarlo. Hay que ponerse en el lugar de las personas y saber, además de la situación actual de mercado, que los límites físicos y psíquicos a los que podemos llevar al personal existen  y no deben ser tomados a la ligera. Sin ellos no avanzará la empresa, es así de simple. 
  4. Motivar y promover la cohesión del equipo: Si no se recupera el compromiso, es casi imposible que la situación se sostenga. El presente y el futuro de cualquier empresa radica en que la gente crea en los valores y su aportación al equipo, sin ellos, no existe motivación ninguna. 
¿Fácil? No lo creo. ¿Imposible? Ni mucho menos. Sólo hay que ponerse a ello e intentar que el ambiente laboral vuelva a ser estable y lo más tranquilo posible. 

Para profundizar más sobre la apatía, os dejo un link a un artículo sobre el Círculo de la Apatía.

Fotos: Instagram