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miércoles, 9 de abril de 2014

10 pasos imprescindibles para montar un negocio de éxito

Me sorprende la cantidad de mensajes y noticias sobre consejos rápidos para formular acciones de Marketing o Ventas en los que se olvidan la parte más importante: Estrategia y Objetivos.

Empezar cualquier negocio sin una previa evaluación del terreno es como embarcarse en una travesía sin brújula. Millones de ideas pueden venirnos a la mente y puede que muchas sean inviables, poco rentables o, simplemente, ya existan.



Aquí os propongo una pequeña guía para emprendedores que no sepan por dónde empezar su nuevo proyecto empresarial.

1. Aprende a focalizar tu energía y tu visión

Todos hemos tenido ideas de negocio, pero no es lo mismo imaginar que diseñar. Cuando realmente tengamos clara la intención de montar un nuevo proyecto empresarial debemos focalizarnos en él y ser capaces de visualizar la necesidad que intentamos cubrir.

No olvidéis nunca que un negocio tiene su sentido en el público al que lo dirigimos, en el modo en el que lo presentamos y el lugar o el medio que escogemos para ello.
 
2. Escribe tu idea de negocio con todo tipo de detalles

Parece muy obvio pero es importante dejar por escrito la idea inicial del proyecto y no hay que olvidar incluir:
- ¿Cuál es el producto o servicio que vamos a comercializar?
- ¿A quién va dirigido?
- ¿Dónde se encuentra el público objetivo de nuestro negocio?
- ¿Cuál es la manera en la que pensamos llegar a ellos?

Aunque parezcan preguntas muy sencillas de responder, os animo a que les deis muchas vueltas porque la misma idea se puede presentar de muchos modos y si las analizais todas puede que os sorprendais al ver un nuevo enfoque más innovador o más rentable.

3. Analiza el entorno competitivo 

Antes de poner en marcha la idea hay que asegurarse de dónde nos metemos. Un estudio de mercado lo más estricto posible y con el mayor número de datos que podamos lograr puede ser una base sólida para mostrarnos el camino y los posibles riesgos que podemos encontrar.

Con las preguntas anteriormente contestadas podemos analizar en profundidad al público objetivo que intentamos llegar y saber cómo son, dónde están y cómo actúan.

¿Difícil? Puede, pero hay infinidad de maneras de conseguir datos sobre el mercado y sobre el público objetivo. Las más fiables son las cifras institucionales como las que se hallan en el INE (Instituto Nacional de Estadística) o en las webs de los ayuntamientos o comunidades autónomas. En ellas podréis encontrar infinidad de datos, así que deberéis ser capaces de discriminar la paja de lo realmente importante para vuestra meta.

¡No nos olvidemos de la competencia! Hay que revisar todos los datos y las acciones de los competidores que existan en el mercado para poder saber a qué nos enfrentamos y qué tipo de negocio es el más rentable en estos momentos.

Los objetivos del estudio son:
- Asegurar la existencia de un mercado para nuestro negocio
- Identificar el potencial del negocio
- Tener claros los competidores que existen o los servicios/productos sustitutivos o complementarios que ya están en el mercado.
- Identificar los Factores Clave de Éxito o las cosas en común que tengan los negocios que están en marchar
- Buscar posibles mejoras que podamos introducir en nuestro negocio para ser innovadores y aportar algo diferente.
- Conocer a fondo a nuestro público objetivo

4. Hay que asegurarse de que la idea es rentable

Este es el paso más complicado de todos, pero el de mayor importancia. Hay que realizar un plan de negocio completo y lo más realista posible para saber si el negocio es rentable y sobretodo, cual es la inversión necesaria y cuando obtendremos beneficios.

Para novatos en este tema, os propongo una web donde encontraréis todo tipo de plantillas para poder realizar el estudio. Clicar aquí si estáis interesados.  



5. Define de un modo claro y conciso la estrategia que vas a seguir

Llegados a este punto sabemos que nuestra idea de negocio es viable y tiene posibilidades de ser rentable. Así que ahora vamos a enfrentarnos al dilema de cómo vamos a competir. Hay que definir la estrategia de negocio.

La estrategia es la manera en la que pensamos enfocar nuestra manera de competir y presentarnos al mercado. ¿Seremos los más baratos? Entonces estaremos compitiendo por precio y nuestra estrategia estará siempre enfocada hacia ese punto (por ejemplo: MediaMarkt). O, por el contrario, ¿seremos algo especial y diferente? Entonces estaremos usando una estrategia de diferenciación y deberemos potenciar aquello que nos hace únicos, intentando que sea algo valorable para nuestro público objetivo y difícil de imitar.

 
6. Busca la financiación más adecuada para tu negocio

Ya tenemos todo listo para llevar nuestro negocio a la realidad, pero para ello puede que necesitéis ayuda en la inversión inicial. Ahora no es un buen momento para ello, pero, si habéis seguido los pasos previos, teneis toda la información para convencer a los posibles inversores o a los bancos para que os ayuden en vuestra nueva andadura profesional.

No debéis olvidar que si vosotros estáis convencidos y los pasos previos han sido realistas y rigurosos, sois los mejores embajadores de vuestra idea y la convicción del éxito ya está en vuestro interior.

7. Rodéate de personas con experiencia y cualificadas para tu proyecto

Muchos emprendedores suelen rodearse de amigos o familiares para llevar a cabo sus retos. No tiene porque ser malo, si las personas designadas están cualificadas para el negocio y si tienes claro quién toma las decisiones. Hay momentos duros en el inicio de cualquier negocio, así como en el día a día, y puede ser un desgaste donde la confianza o los lazos familares peligren, así que os animo primero a valorarlo antes de lanzaros.

Lo importante es que escojáis a vuestros colaboradores por sus aptitudes y su actitud frente al trabajo. Es la única manera de poder llegar a buen término.


8. Sé fiel a tu plan de negocio y a tu estrategia

Habrá momentos en los que estéis tentados a realizar acciones por presión o por necesidad y puede que olvidéis la base del negocio en pro de una necesidad puntual. Siempre hay que parar, respirar y buscar la manera de seguir adelante siendo fiel a nuestra estrategia y a nuestro negocio. Cualquier desviación del plan inicial puede confundir a nuestros clientes y no sabemos cuál puede ser su reacción. 

9. Busca ayuda externa para aquellas gestiones o aquellos procesos que no puedas o no sepas cubrir 

Una empresa requiere de muchos temas que son imposibles de gestionar por un equipo pequeño. Hay que intentar cubrir al máximo con los recursos que tenemos, pero si eso evita que la gente se focalice en el negocio real, es mejor que busquemos profesionales externos que puedan cubrir esos huecos.

Para cada tipo de procesos o de gestiones hay infiinidad de empresas o freelances (autónomos) que ofrecen sus servicios a cambio de una tarifa mensual o por eventualidad. Como en todo, no hay que correr para escoger, busca alternativas, escucha recomendaciones de amigos o indaga en las redes sociales sobre cada una de las opciones que tienes. La información previa es la única manera de poder asegurar la buena elección. 

10. Revisa los resultados de tu negocio y analiza cualquier desviación del plan inicial para poder reaccionar a tiempo

No somos infalifles y el mercado cambia, así que tened en cuenta que los negocios deben tener un seguimiento mensual sobre todos sus aspectos: ventas, stocks, financiación, liquidez, compras, etc...
Habrá que seguir la evolución del negocio con detalle para poder reaccionar a tiempo cuando las cosas cambien.

Aunque mi consejo es que nunca dejéis de ser proactivos en vuestros negocios, porque siempre es mejor actuar primero que reaccionar después.


jueves, 3 de abril de 2014

¿Cómo planificar un evento para que sea un éxito?

















Todos los que hemos trabajado en Marketing nos encontramos muy a menudo con la tarea de diseñar y organizar un evento. Con las prisas, las presiones y con el resto de las tareas por hacer, muchas veces nos olvidamos alguno de los pasos importantes que hemos de valorar y asegurar antes de llevar a cabo el evento.

Para poder conceptualizar un evento desde el inicio, es necesario tener en cuenta una serie de premisas importantes:

1. ¿El evento es corporativo o es público?
No es lo mismo preparar una formación para empleados que el lanzamiento de un nuevo producto. Y aunque parezca algo lógico, el dejarnos llevar por la corriente y hacer sólo lo necesario, puede llevar a un evento catastrófico por no haber enfocado bien desde el inicio.
Los eventos más comunes son:
- Corporativos: Celebraciones de empresa, Reuniones de ventas y Formación
- Públicos: Imagen de marca, Lanzamiento de producto/servicio, Captación de clientes y Ferias Comerciales/Internacionales.

2. ¿A quién va dirigido el evento?
Tenemos que saber el Target o Público Objetivo de nuestro evento, es decir, el grupo de personas a las que queremos llegar con esta acción. Saber lo máximo posible de este grupo nos ayudará a crear un ambiente perfecto para captar su atención.
El target determina los siguientes aspectos:

- Los medios de comunicación que vamos a convocar para asegurar la repercusión deseada en nuestro público objetivo
- En caso de necesitar personajes invitados, éstos deberán ser acordes con las preferencias del target para llamar su atención y elevar el poder de convocatoria

3. ¿Cuáles son los objetivos específicos del evento?
Dentro de la estrategia de la empresa, cada evento, como cualquier otra acción corporativa, debe tener uno o más objetivos claros. En muchos casos, esos objetivos serán cuantificables y deberán ser monitorizados en todo momento y analizados tras el evento para determinar el éxito o el fracaso del mismo.
Normalmente las mediciones suelen ser para los eventos públicos y suelen enmarcar:
- Número de asistentes al evento
- Repercusión en los medios (número de publicaciones que se han hecho eco, número de veces que hemos logrado llegar al target y repercusión en las redes sociales)
- Análisis de las ventas después del evento comparado con las ventas antes del evento

4. ¿Cuál es el presupuesto del evento?
Siempre pueden haber variaciones en el proceso, pero antes de tomar ninguna decisión, debemos saber cuáles son los recursos de los que disponemos para poder fijar el margen de actuación que tenemos.
Hay que tener en cuenta que un presupuesto bajo no implica que no se pueda llevar a cabo con éxito, sólo que hay que ser creativos para poderlo realizar. Eso sí, el presupuesto y los objetivos deben estar en sintonía ya que no sería realista.

Con estos cuatro puntos ya podemos empezar a plantear el Concepto del Evento.Y, ¿qué es el concepto del evento?

El concepto del evento es la idea que queremos transmitir. Aquella imagen que queremos que se plasme en la mente de los receptores. Cuando especifiquemos ese concepto seremos capaces de organizar toda una serie de elementos clave para asegurar el éxito del evento:
- La localización del evento
- La escenificación del concepto: La capacidad que tengamos de recrear una idea para llevarla a la realidad. Para ello debemos crear un entorno y una ambientación perfectas.

La premisa más importante para asegurar grandes resultados es que nunca debemos olvidar que la gente quiere evadirse de la rutina diaria y que les sorprendan. No importa que se trate de un evento público o corporativo, es un momento de distracción que debe dejar huella y para ello hay que ofrecer algo diferente pero confeccionado especialmente para ellos.