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lunes, 24 de febrero de 2014

Fraude, corrupción e impunidad

Podemos llamarlo de muchas maneras, pero lo que está pasando en este país no tiene sentido. Cada día descubrimos nuevos datos de la pésima situación que padecemos, a la vez que se nos revelan los sucios entramados de políticos y empresarios que se lo han llevado crudo.

¿Indiferencia? ¿Resignación? No lo creo. Pero lo que no se puede negar es que después de ver pasar por los tribunales a muchos de ellos y que muy pocos hayan acabado en la cárcel nos lleva a un desencanto y una indignación mayúsculas. Y no podemos hacer nada, porque las leyes las dictan ellos y los jueces los ponen ellos. Y ahí está mi dilema: ¿No supone que el sistema judicial debería ser independiente del sistema político? Ya puedo oir vuestras risas entre dientes... y las comparto.

Hace años, cuando estudiaba, recuerdo que la democracia se basaba en la separación de poderes. El ejecutivo, el judicial y el legislativo debían estar en manos de diferentes personas totalmente independientes para asegurar el buen funcionamiento del Estado de Derecho.

Pues bien, ¿dónde está esa separación en esta democracia? Si los jueces son propuestos por el Estado o si el Estado propone y proclama las leyes sin tener en cuenta lo que dicen el resto de partidos. Este último punto, favorecido por esa maravillosa invención de la democracia de la mayoría absoluta.

¿Soy la única que siente que cada vez que hay una mayoría absoluta nadie se siente representado? Desde que tengo uso de razón, siempre que algún partido ha ostentado el cargo bajo la mayoría absoluta, los problemas sociales han pasado a segundo plano y las decisiones han sido completamente partidistas. En esos periodos, el resto de partidos se dedican a quejarse sin ningún tipo de consecuencia y así estamos durante cuatro maravillosos años sufriendo sus consecuencias. Como podréis imaginar soy contraria a las mayorías absolutas.

Pero sigamos con lo que nos ocupa. Y, ¿dónde está todo el dinero robado a las arcas públicas o a los preferentistas? Porque si ya me fastidia ver como nadie entra en prisión por sus desfalcos, menos todavía ver como el dinero no aparece y los damnificados somos el resto de la sociedad que tenemos que reparar la economía nacional de nuestros bolsillos. ¿De qué sirve perseguir tantas cuentas en Suiza si el dinero no se ingresa de vuelta? Vamos que mucha información de cómo nos han robado y pocas acciones para devolverlo.

Y, ¿qué decir de lo de Caja Madrid? ¡Eso sí que es un escándalo! No sólo tenemos a los preferentistas sin su dinero reembolsado sino que ahora que Bankia tiene beneficios, no le pedimos que devuelva lo que se le prestó para salir de su agujero. ¡No, por Dios! ¡No sea que alguien se enfade! Ya lo pagamos nosotros, ¿verdad? Como nos sobra el trabajo y el dinero y ellos lo han pasado tan mal... Creo que la ironía es más que evidente, ¿no?

Eso sí, como se acercan las elecciones ya empezamos con las fábulas. Yo ya no veo colores, ni partidos, ni ideas políticas, ni programas electorales que merezca la pena votar. Y es una pena porque ese es el escenario de nuestro futuro inmediato: más mentiras electorales, más peleas de colegio en el Parlamento y el Senado, más insultos y menos realidad para nuestra vida diaria.

¿Qué podemos hacer ante todo ésto? Lo peor de todo es que no tengo ni idea, porque todos están tan pegados a sus sillas, tienen tantos entramados opacos y tanto poder concentrado que no se me ocurre una manera de dar la vuelta a esta situación. Pero la palabra es libre y eso seguro que no nos lo van a quitar (o eso espero) así que quejaros, indignaros y proclamarlo a los cuatro vientos porque los que tenemos voz debemos usarla.

No soy partidaria de la violencia pero no me rasgué las vestiduras cuando ví las imágenes de Gamonal, ni los escraches a polticos, ni mucho menos la salida de Blesa del juzgado con los preferentistas reclamando lo que es suyo. Es la única vía que nos han dejado y, esperando que se quede en una manera de manifestación pacífica, estoy a favor de cualquier acción pública que apoye la democracia y condene esta tormenta de fraudes y corrupción.


domingo, 23 de febrero de 2014

Ansiedad: Un pozo donde se cae, se aprende y se sale más fuerte




Todos hemos sufrido, en algún momento de nuestras vidas, una época dura o dolorosa de la que no hemos podido escapar. Cuando las causas son externas y lo único que podemos hacer es resistir, las fuerzas pueden llegar a flaquear o incluso a rompernos por dentro. 

Cuando la situación se dilata en el tiempo, se producen reacciones en nuestro organismo que no somos capaces de controlar y que desestabilizan todo nuestro mundo. Este tipo de reacciones fisiológicas y neurológicas pueden llevarnos a sufrir ansiedad.

Parece mentira decir que sufrir una ansiedad puede hacernos aprender a ser más fuertes, pero es verdad. Paso a paso, y aprendiendo lecciones que de otra manera nunca habríamos podido superar, esta enfermedad se transforma en una dura prueba de vida para todo aquel que lo padece.

Y ¿cómo lo sé? Porque yo he pasado por ello y lo he superado. Porque yo caí y me levanté. Porque lo sufrí y cada día lucho por no volver a caer, por ser feliz y por disfrutar de la vida y de todo lo que nos depara.

Pocas personas pueden decir cuándo empezó todo, porque la ansiedad no tiene una única causa, y normalmente se debe a que nos hacemos los fuertes y resistimos ante todo aquello que nos viene encima. Pero, primera lección, somos seres humanos, con un límite emocional, físico y mental, así que no estamos preparados para ser los más duros, ni los más fuertes del universo.

Primer consejo: No estamos solos por una razón, necesitamos la ayuda de los que nos rodean para ser más fuertes. Habla con tus allegados sobre lo que te preocupa, lo que te indigna y lo que te preocupa, porque esa es la única manera de sacar tus problemas fuera de tu cabeza.

Vivimos en un momento y en una época en la que trabajar es lo más importante. No sólo por ganar dinero, sino por demostrar al mundo lo que valemos, por hacer sentir orgullo a nuestros padres, por reafirmar nuestra independencia económica y profesional, en definitiva, por ser los mejores. Y en este punto radica la segunda lección, ya que el trabajo no nos define como personas, ni nuestra capacidad de amar, de sentir o de pensar, sólo es un aspecto más de nuestra vida que no hemos de olvidar pero tampoco lo debemos poner como parte principal de nuestra vida.

Segundo consejo: Trabaja en aquello que te haga feliz, porque así serás mejor en lo que hagas. Pero recuerda que la vida es corta y que hay infinidad de cosas que llenan más que el trabajo. Dedica más tiempo a tu familia y a tus amigos. Invierte tu tiempo libre en tus aficiones para poder descansar y despejar tu mente.

Siempre había pensado que los psiquiatras y los psicólogos no eran para gente como yo. ¿Como yo? Era como pensar que sólo los locos debían pasar por sus consultas y que el resto iban a hablar de sus problemas como si fueran a pedir consejo a un amigo.

Mucha gente piensa igual que yo solía hacer. De hecho, te sientes aislada e incomprendida cuando hablas de la ansiedad. "Ah! Que tiene estrés!", "Eso no es nada", "¿Todavía no estás curada?" o "A tí no te pasa nada, son excusas". Esas frases te hunden más aún cuando intentas superarlo porque no sabes cómo expresas lo que te pasa, y sí, la mayoría de las veces, duele oír esas palabras de gente que tienes muy cerca.

Y es ahí donde encuentras a alguien que te entiende, que sabe explicarte lo que padeces, que te guía en el camino y que te hace ver que no eres un bicho raro, que hay mucha gente como tú (muchos no lo reconocen y lo esconden como una tara) y que hay luz al final del túnel. Y esa persona es el psiquiatra.

Tercer consejo: Visitar a un psicólogo o a un psiquiatra no es malo y puede evitar que tu situación de estrés llegue a convertirse en verdadero problema de ansiedad. Ojalá alguien me lo hubiera dicho a mí. 

Cuando ya habían pasado dos años de mi enfermedad y seguía luchando por recuperarme, una amiga psicóloga me dejó un estudio para que aprendiese más sobre la ansiedad. ¡¡¡No podéis imaginar mi cara cuando ví los síntomas de una ansiedad leve!!! Era como cuando pasan lista en el colegio y el profesor marcaba todos los nombre. Sí, sí, sí, también, otro más...

Ahí me dí cuenta de que si hubiera sabido un poco más sobre este tipo de enfermedades, probablemente no habría llegado a estar tan grave nunca.

Pero la vida es así, y superar cada paso en el camino me ha dado más fuerza y más confianza en mí misma de la que nunca he tenido.

Ahora no es el mejor momento para recuperarse de algo así, porque intentas recuperar tu vida profesional y te topas con el gran muro del paro y de la crisis. Pero ves todo de otra manera. Sabes que hagas lo que hagas para ganar tu dinero, lo que importa es la salud y nada volverá a quitártela.

Siempre hay una parte mala en toda historia, pero probablemente sea la lección que más ayuda.Y ahí va mi último consejo.

Cuarto consejo: En los peores momentos es cuando sabes quiénes son tus amigos, aquellos que no se separan de tí aunque les cueste entender lo qué te pasa. Su compañía te dará la fuerza necesaria para seguir adelante. El resto desaparecerán poco a poco, pero no te enojes por ello. Ellos pierden más que tú y no merecen que pierdas ni un minuto más de tu tiempo. 

Estoy segura que más de uno de los que estará leyendo este post sabrá de lo que hablo. Así que si alguien se apunta a dar más consejos: ¡Bienvenidos sean!

viernes, 14 de febrero de 2014

Oportunidades de futuro en tiempos de crisis

Parece que la única alternativa que tenemos para salir de esta situación es la del Autoempleo. No podemos estar sentados viendo como las ofertas que se publican no llegan a cubrir ni un 5% de las demandas y esperar que el milagro llegue a nosotros. La espera no sólo es angustiosa sino que, además, nos deja en un estado de letargo profesional que nos puede pasar factura a nivel personal.

Por otro lado, tener una idea de negocio no es tarea fácil ni exenta de riesgo, pero puede suponer la diferencia entre actuar y ser proactivos en vez de dejarnos llevar por la pasividad del entorno.

¿Cómo buscar una idea de negocio?

La primera premisa es que tenemos que buscar algo que nos apasione, que nos motive a levantarnos todos los días y luchar por ella. Sin esa premisa el inicio de cualquier actividad emprendedora es mucho más dura y difícil de llevar al éxito ya que si no conocemos bien dónde nos movemos, no seremos capaces de saber dónde ni a quién dirigir nuestro negocio.

La segunda parte es encontrar dentro de ese campo una idea de negocio propia o buscar negocios similares (no patentados) que seamos capaces de replicar.

A partir de ahí hay dos posibilidades de acción:
- Desarrollar un proyecto de plan de negocio para ver la viabilidad del mismo y con una concepción clara de la estrategia que vamos a seguir. Esta opción es la más laboriosa, pero también la más segura, ya que nos permite conocer el mercado en detalle, evaluar los riesgos, identificar las oportunidades y sobretodo, medir la inversión necesaria en tiempo y dinero para alcanzar nuestro sueño.
- La segunda posibilidad es poner en marcha una prueba piloto en la red. El coste en mucho menor y sólo debemos tener conocimientos del mercado y ganas de probar. No es arriesgado si lo llevamos a cabo como test. Si funciona, ya tenemos los datos necesarios para tomar la decisión de expandir y de decidir cuánto queremos invertir en ello.

Ante esta nueva situación es normal que nos sintamos abrumados y un poco solos, pero existen muchas herramientas que nos pueden ayudar a salir adelante. Yo os propongo visitar una nueva organización que puede formarnos y dirigir nuestras acciones emprendedoras: Antiparo.com. Os recomiendo que visitéis su página web y que busquéis información sobre su creador Ariel Andres Almada. Aquí os dejo una entrevista reciente para que podáis conocerlo un poco más.