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martes, 12 de febrero de 2013

Neuromarketing: Guía para principiantes

Después de leer miles de artículos sobre Neuromarketing hay varios puntos concretos que creo que resumen su filosofía de un modo más llano para aquellos que somos novatos en el tema. No es que intente desacreditar a los expertos, sino simplemente sacar mis propias conclusiones y ayudar a los que, como yo, están en modo principiante en este tema.

La base del Neuromarketing es observar y analizar el impacto que tienen las acciones de Marketing en la actividad cerebral y neuronal del consumidor/comprador. 

Hay que recalcar en este aspecto de que estamos hablando de tests muy costosos y que probablemente muchos de nosotros no podamos llegar a llevarlos a cabo. Sin embargo, muchas de las nociones que se extraen de los tests realizados por grandes empresas que han servido como casos de estudio, nos muestran una serie de pautas y de recomendaciones que pueden ser de gran ayuda para aumentar la efectividad de una acción.

La teoría del Neuromarketing se sustenta en la existencia de 3 partes en el cerebro humano y, según mi modo de ver, en cómo se debe apelar al consumidor en función de qué tipo de necesidades estemos cubriendo. 

  • Cerebro reptiliano (base interna del cerebro): Es la parte más antigua de nuestro sistema cerebral y  se encarga de mantener seguro al individuo frente a amenazas externas, por lo que se centra en el egoísmo y en la satisfacción inmediata.
    Dado el carácter de esta zona, habremos de apelar a los instintos primarios y a lo que el consumidor conoce. Preserva todos aquellos aspectos que se sitúan en la parte inferior de la Pirámide de Maslow.
    Hay que tener mucho cuidado en este aspecto ya que un estímulo demasiado agresivo puede causar miedo o rechazo en lugar de deseo y compra. Esta parte del Neuromarketing es la más comprometida por la posibilidad de jugar con extremos muy arriesgados tanto para el consumidor como para la marca.
  • Cerebro emocional (parte derecha): Es la parte más sensible a los estímulos sensoriales de manera no consciente y que se activa cuando apelamos a lo irracional, a lo imaginario, a la fantasía o a las experiencias.
    Si se quiere activar la compra por impulso hay que activar estos mensajes y no caer en lo racional.
    Si se pretende introducir una innovación en el mercado, los mensajes racionales no estimulan igual que aquellos que nos muestran lo que podemos llegar a alcanzar con ese producto.
    Si tenemos un producto caro y tenemos una competencia feroz, debemos potenciar estos elementos para poder captar la atención de los compradores por razones más emocionales que lógicas.
  • Cerebro pensante (parte izquierda): Es la parte que interpreta, analiza y razona todos los mensajes que le llegan (sólo un 20% de todos los estímulos a los que estamos expuestos). Está destinado para los mensajes que incluyen ofertas sobre el precio (comparativas, descuentos o promociones) y para todos aquellos en los que requiramos de la comprensión del consumidor sobre nuestras acciones. 


Hay que tener muy en cuenta que este tipo de lecciones no son sólo aplicables a mensajes publicitarios, sino al conjunto de niveles del producto:

sábado, 9 de febrero de 2013

Necesitamos un cambio de aires

Es imposible pasear por nuestras calles sin ver las caras de decepción, de desánimo, de angustia y de horror ante lo que nos está pasando.

Día tras día vemos miles de noticias sobre cómo aumenta el paro, cómo las familias siguen perdiendo sus casas, cómo la gente no tiene ni para comer, cómo los jóvenes con talento se ven forzados a traspasar nuestras fronteras en busca de un futuro. Y por otra parte, también tenemos que tragarnos el orgullo y la ira cuando aparecen los cientos de casos de corrupción, de blanqueo y de estafas que van saliendo por todas partes.

Y la pregunta es, ¿alquien puede decirme cómo va a cambiar este panorama? ¿Acaso nos creemos que todos los que han robado van a devolver el dinero o van a pasar por la cárcel? ¿Puede que algún día tengamos algún político que sea lo suficientemente estricto como para buscar el bien de nuestro país en lugar de seguir las directrices de otros países? ¿Sentiremos algún día que los que están ahí arriba escuchan a los que estamos aquí abajo?

Muchas preguntas y pocas respuestas. De hecho, ninguna. Porque se nos acaba el tiempo para tener esperanzas en nuestros dirigentes, en nuestra justicia, en nuestro sistema. Y es una pena que todo aquello por lo que lucharon muchos, hoy ni siquiera sea defendido por sus sucesores.

Entonces, ¿que nos queda? Pues algo muy importante: Nuestra dignidad.

Somos un país de personas con mucho carácter que sacan la cara y salen a la calle a reclamar sus derechos, aunque sepan que caerán en saco roto. No dejamos de gritar para que se nos oiga, y eso es algo que aunque los nuestros no lo sepan escuchar, traspasa fronteras como nuestros jóvenes emigrantes.

Me parece sarcástico que haya quien se atreva a hablar de "regeneración" política cuando lo que deberían hacer es largarse todos por la puerta y dejar que las nuevas juventudes o gente con experiencia contrastada y ganas de luchar tomen el relevo. Estoy harta de ver las mismas caras en los telediarios pasándose la pelota y enfrentándose como niños de colegio. Esto no es un juego, por Dios! Es la vida real! La vida real de 48 millones de personas que están esperando un cambio y que se están quedando sin tiempo y a los que se les acaba la paciencia.

No soy política ni mucho menos. De hecho ni soy de derechas ni de izquierdas. El día que vea a un político con sentido común le escucharé. Hasta entonces seguiré intentando avanzar como mucha gente en este país, buscando trabajo y hablando a través de mi blog.

Os animo a que todos los que tengais un blog no dejéis pasar la oportunidad de hablar con vuestras propias palabras sobre lo que está pasando. Da igual que vuestro blog no sea de política, porque el mío tampoco lo es. Lo importante es hablar, es llegar y es difundir el sentimiento general.